Los grandes poemas
Τὰ μείζονα μέλη
Nota introductoria
Casi nada de Safo nos llega como llega un libro. Sus nueve libros alejandrinos sobreviven en unos 650 fragmentos: versos citados por gramáticos que querían un ejemplo de metro, por retóricos que querían un ejemplo de perfección, y jirones de papiro rescatados de los basureros del Egipto romano. Esta obra reúne las seis piezas más sustanciales — los poemas lo bastante famosos, y lo bastante enteros, para leerse como poemas y no como ruinas. Cada uno lleva su número estándar de fragmento Lobel-Page / Voigt, que es como se cita todo fragmento de Safo, y cada uno se traduce exactamente según su estado de conservación: las restauraciones editoriales permanecen entre [corchetes], y donde el texto se interrumpe, la traducción se interrumpe.
El fragmento 1, el Himno a Afrodita, es el único poema de Safo que sobrevive completo — citado entero por el crítico Dionisio de Halicarnaso como muestra del estilo pulido. Es una plegaria construida con corrección ritual — invocación, recuerdo del auxilio pasado, petición — y dentro de ese marco formal la propia diosa se ríe de su suplicante: ¿qué pasa esta vez? La palabra traducida «otra vez» tañe tres veces en dos estrofas; la broma, y la herida, es la repetición. El fragmento 2, el jardín de las ninfas y la llamada a Cipris, sobrevive en dos citas antiguas que los editores modernos unen en un solo poema; el sopor que «se derrama» de las hojas es su propia palabra koma, un olvido más hondo que el sueño. El fragmento 16, de un papiro publicado en 1914 (P.Oxy. 1231), argumenta una tesis — lo más hermoso sobre la tierra es aquello que uno ama — y la prueba con Helena, para volverse luego, en plena prueba, hacia la ausente Anactoria. Cox lo imprime con las restauraciones conjeturales de J. M. Edmonds, de 1914, más audaces de lo que se permitieron los editores posteriores; los corchetes marcan dónde se agota el papiro y empieza Edmonds, y una palabra del texto impreso, a la cabeza de la cuarta estrofa, está ella misma corrupta (esta traducción la lee como Eros, el agente que «la descarrió»). El fragmento 31, «Me parece igual a los dioses», es el poema más imitado de la literatura antigua — conservado por el crítico conocido como Longino, que admiró cómo reúne «no una pasión, sino un congreso de pasiones», y traducido casi palabra por palabra por Catulo. Su fuerza es clínica: un inventario llano de un cuerpo que falla — lengua, piel, ojos, oídos, sudor, temblor, palidez — sin un solo adjetivo que amortigüe. El fragmento 34, las estrellas que esconden el rostro en torno a la luna llena, lo cita un comentarista bizantino; el fragmento 168B (Voigt), el Poema de medianoche — la luna puesta, las Pléyades puestas, la hora que pasa, la hablante sola — lo conserva el metricista Hefestión, y su atribución a Safo, antigua pero no unánime, es la disputa más vieja de su tradición textual.
El texto griego es el de Edwin Marion Cox, The Poems of Sappho (1924), edición de dominio público que reproduce los hallazgos papiráceos anteriores a la guerra y las citas antiguas; sus lecturas se conservan tal como están impresas, con los artefactos evidentes de transcripción corregidos y anotados en el archivo fuente. La estrofa sáfica — tres versos largos y un cuarto breve, su propio metro — se mantiene como forma estrófica de la traducción, sin rima y sin relleno: lo que el naufragio deja en vilo, en vilo se queda.
hija de Zeus, trenzadora de engaños, te suplico:
no me domes el corazón con angustias, Señora,
ni con pesares, // sino ven aquí, si alguna vez, en otro tiempo,
oyendo desde lejos mi voz,
me escuchaste, y dejando la casa de tu padre,
la de oro, viniste, // uncido tu carro; y te llevaban hermosos
gorriones, veloces, sobre la tierra negra,
batiendo apretadas las alas, desde el cielo,
por en medio del aire; // y de pronto llegaron. Y tú, bienaventurada,
sonriendo con tu rostro inmortal,
preguntaste qué he sufrido otra vez, por qué
otra vez te llamo, // y qué es lo que más quiero que me suceda
en mi corazón enloquecido: «¿A quién otra vez
he de persuadir a entrar en tu amor? ¿Quién,
Safo, te agravia? // Pues si huye, pronto perseguirá;
si no acepta regalos, los dará ella;
si no ama, pronto amará,
aun sin quererlo». // Ven a mí también ahora; líbrame de las duras
inquietudes; cuanto mi corazón ansía
que se cumpla, cúmplelo; y tú misma
sé mi aliada.
παῖ Δίος, δολόπλοκε, λίσσομαί σε
μή μ᾽ ἄσαισι μήτ᾽ ὀνίαισι δάμνα,
πότνια, θῦμον. // ἀλλὰ τυίδ᾽ ἔλθ᾽, αἴποτὰ κἀτέρωτα
τᾶς ἔμας αὔδως αἴοισα πήλυι
ἔκλυες πάτρος δὲ δόμον λίποισα
χρύσιον ἦλθες // ἄρμ᾽ ὐποζεύξαισα, κάλοι δέ σ᾽ ἆγον
ὦκεες στροῦθοι περὶ γᾶς μελαίνας
πύκνα δινεῦντες πτέρ᾽ ἀπ᾽ ὠράνω αἴθε-
-ρος διὰ μέσσω. // αῖψα δ᾽ ἐξίκοντο, σὺ δ᾽, ὦ μάκαιρα,
μειδιάσαισ᾽ ἀθανάτῳ προσώπῳ,
ἤρε᾽ ὄττι δηὖτε πέπονθα κὤττι
δηὖτε κάλημι, // κὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μαινόλᾳ θύμῳ, τίνα δηὖτε πείθω
μαῖς ἄγην ἐς σὰν φιλότατα τίς τ, ὦ
Ψάπφ᾽, ἀδίκηει; // καὶ γὰρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ ἀλλὰ δώσει,
αἰ δὲ μὴ φίλει ταχέως φιλήσει
κωὐκ ἐθέλοισα // ἔλθε μοι καὶ νῦν, χαλεπᾶν δὲ λῦσον
ἐκ μερίμναν, ὄσσα δέ μοι τέλεσσαι
θῦμος ἰμμέρρει τέλεσον, σὐ δ´ αὔτα
σύμμαχος ἔσσο.
entre las ramas de los manzanos, y de las hojas estremecidas
se derrama un sopor. // Ven, Cipris,
en delicadas copas de oro,
néctar mezclado con la fiesta
ψῦχρον ὤνεμος κελάδει δἰ ὔσδων
μαλίνων, αἰθυσσομένων δὲ φύλλων
κῶμα κατάρρει. // Ἔλθε, Κύπρι,
χρυσίαισιν ἐν κυλίκεσσιν ἄβραις
συμμεμιγμένον θαλίαισι νέκταρ
otros que de naves, es lo más hermoso
sobre la tierra negra; pero yo digo que es
aquello que uno ama. // Es [del todo] fácil hacer esto comprensible
a [tod]os: pues la que en belleza superaba
con mucho a los humanos, Helena, [juzgó]
a aquel varón [el más no]ble // [el que] destruyó [toda la] majestad de Troya,
[y] no se acordó de su hija
ni de sus queridos padres [ya más]; [sino que] la descarrió,
[enamorada] de lejos — // Eros. Pues [lo femenino es siempre] fácil de doblegar,
[si] alguien piensa a la ligera en [lo que está cerca].
¿[No] te acuerdas tú, aun ahora, Anactoria,
[en verdad,] de una que estuvo cerca? — // [cuyo] andar encantador [y] el luminoso centelleo
de su rostro preferiría yo contemplar
antes que los carros de los lidios y, en armas, // [Bien sabe]mos que no puede suceder
que los hombres tengan [lo mejor]; pero rogar
por una parte — [de lo que se compartió, para los mortales
eso es mejor que el olvido.]
οἰ δὲ νάων φαῖσ᾽ ἐπὶ γᾶν μέλαιναν
ἔ]μμεναι κάλλιστον· ἔγω δὲ κῆν᾽ ὄτ-
-τω τὶς ἔραται. // πά]γχυ δ᾽ εὔμαρες σύνετον πόησαι
πά]ντι τ[οῦ]τ᾽. ἀ γὰρ πόλυ περσκόπεισα
κά]λλος ἀνθρώπων Ἐλένα [τὸ]ν ἄνδρα
[κρίννεν ἄρ]ιστον, // ὂς τὸ πὰν] σέβας Τροΐα[ς ὄ]λεσσ[ε,
κωὐδὲ πα]ῖδος οὔδε [φίλ]ων το[κ]ήων
μᾶλλον] ἐμνάσθη, ἀ[λλὰ] παράγαγ᾽ αὔταν
πῆλε φίλει]σαν, // Ὠπος. εὔκ]αμπτον γὰρ [ἀεὶ τὸ θῆλυ]
αἴ κέ] τις κούφως τ[ὸ πάρον ν]οήσῃ.
οὐ]δὲ νῦν, Ἀνακτορί[α, τ]ὺ μέμναι
δὴ] παρειοῖσας, // τᾶ]ς κε βολλοίμαν ἔρατόν τε βᾶμα
κ]αμάρυγμα λάμπρον ἴδην προσώπω
η τὰ Λύδων ἄρματα κἀν ὄπλοισι // εὔ μεν ἴδ]μεν οὔ δύνατον γένεσθαι
λῷστ᾽] ὂν ἀνθρώποις, πεδέχην δ᾽ ἄρασθαι,
[τῶν πέδειχόν ἐστι βρότοισι λῷον]
[ἢ λελάθεσθαι.]
aquel hombre que frente a ti
se sienta y de cerca te escucha
hablar dulcemente // y reír deseable: eso ha sobresaltado
el corazón en mi pecho;
pues apenas te miro, aun un instante, ya
nada de voz me queda, // sino que la lengua se me quiebra, y al punto
un fuego sutil me corre bajo la piel,
con los ojos nada veo, y los oídos
me zumban, // y el sudor me corre, y un temblor
me apresa toda, y estoy más verde
que la hierba, y me parece que poco
me falta para morir. [Pero] // todo puede soportarse [....... ]
ἔμμεν ὤνηρ ὄστις ἐναντίος τοι
ἰζάνει καὶ πλασίον ἀδυ φωνεύ-
-σας ὐπακύει // καὶ γελαίσας ἰμμερόεν, τὸ δὴ ᾽μάν
καρδίαν ἐν στήθεσιν ἐπτόασεν,
ὠς γὰρ εὔιδον βροχέως σε, φώνας
οὐδὲν ἔτ᾽ εἴκει, // ἀλλὰ κάμ μὲν γλώσσα ϝέαγε, λέπτον
δ᾽ αὔτικα χρῷ πῦρ ὐπαδεδρόμακεν,
ὀππάτεσσι δ᾽ οὐδὲν ορημ᾽, ἐπιρρόμ-
-βεισι δ᾽ ἄκουαι. // ἀ δέ μ᾽ ἴδρως κακχέεται, τρόμος δὲ
παῖσαν ἄγρει, χλωροτέρα δὲ ποίας
ἔμμι, τεθνάκην δ᾽ ὀλίγω ᾽πιδεύϝην
φαίνομαι [ἄλλα]. // πᾶν τόλματον [....... ]
esconden al punto su forma luciente,
cuando, llena, más resplandece,
de plata, sobre la tierra.
αἶψ ἀπυκρύπτοισι φάεννον εἶδος,
ὄπποτα πλήθοισα μάλιστα λάμπης
ἀργυρία γᾶν.